¿Qué es el tejido adiposo blanco y pardo? | Grasa corporal

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¿Sabías que el tejido adiposo, la temida grasa corporal, es en realidad un órgano endocrino muy útil que segrega adipoquinas? Gracias a ellas se regulan muchas funciones biológicas no solo necesarias, sino imprescindibles. Pero es necesario diferenciar el tejido adiposo blanco del pardo, ya que ambos tienen una composición y también una función completamente diferente. Mientras en el blanco se concentran nuestras reservas de energía, el pardo es el encargado de generar calor cuando hace frío.

Eso sí, lo primero que debemos saber es que nuestro interés por adelgazar jamás debería llevarnos a querer eliminar toda la grasa de nuestro cuerpo.

¿Qué es el tejido adiposo blanco? ¿Y el pardo?

Entre el 20 y el 25% de nuestro cuerpo está compuesto por tejido adiposo blanco. En él se acumulan ácidos grasos que, en caso de ser necesario, se transformarán en glucosa y se usarán como energía o, dicho de otra manera, alimento para nuestros músculos.

Esta grasa blanca es la que, cuando está presente en exceso, los hombres acumulan en la zona del abdomen mientras que las mujeres la notan en la zona de caderas y glúteos.

Cuando llevamos una dieta inadecuada con exceso de hidratos de carbono y grasas saturadas, es cuando nuestras reservas de tejido adiposo blanco se vuelven excesivas y se producen problemas como el sobrepeso y la obesidad.

El tejido adiposo pardo se localiza alrededor de las arterias del riñón, la tiroides, cerca de las arterias carótidas y en las axilas. Cuando nacemos, forma un 5% de nuestro cuerpo y su cantidad disminuye a medida que crecemos.

El tejido adiposo pardo no sirve como almacén energético, sino para producir calor. Por eso, los recién nacidos disponen de un porcentaje más alto de este tejido.

El nombre de ambos se deriva de su color, que a su vez tiene su origen en su composición. El tejido adiposo blanco está compuesto por una gran cantidad de células de grasa, mientras que el pardo tiene un pequeño núcleo de grasa y otros componentes que son los que le dan su tono pardo.

Adipoquinas: ¿Para qué sirve concretamente el tejido adiposo blanco?

El 1994 se descubrió la existencia de una hormona llamada leptina y, a partir de ese momento, se ha venido estudiando el tejido adiposo blanco y pardo como un órgano endocrino. El mismo es capaz de secretar todo tipo de sustancias beneficiosas para el organismo. Las adipoquinas cumplen la función de regular el apetito, y algunas están relacionadas con la regulación del sistema inmune. La obesidad, por su parte, guarda relación con un aumento de la secreción de adipoquinas proinflamatorias, que se combina con una disminución de una hormona antiinflamatoria, la adiponectina.

Funciones más relevantes de las adipoquinas de la grasa blanca

  • Adipoquina: efecto metabólico principal (transforma la grasa en glucosa para proporcionar energía al músculo).
  • Adiponectina: antidiabética y anti inflamatoria.
  • Apelina: relacionada con el control de la presión arterial.
  • Caiprotectina: pro-inflamatoria.
  • Quemerina: implicada en la inmunidad innata.
  • Omentina: modula la sensibilidad a la insulina.

El tejido adiposo blanco es importante y beneficioso; los problemas que se derivan de un exceso del mismo, presente en personas con sobrepeso u obesidad, se deben a que las adipoquinas que se segregan en esos casos disparan un mecanismo de resistencia a la insulina, y multiplican la posibilidad de que existan problemas cardiovasculares.

Estudios actuales se centran en los posibles usos del tejido adiposo pardo en fármacos contra la obesidad debido a su capacidad termogénica (de generar calor). De hecho, se sabe que las personas obesas presentan un alto porcentaje de tejido adiposo blanco y un porcentaje menor de grasa parda.

Quienes conducen estos estudios en la actualidad consideran que, si la grasa parda se pudiera activar a voluntad, podría consumirse grasa sin miedo a engordar. Aunque lo cierto es que es un poco pronto para inclinarse por esta opción, ya que faltan estudios relevantes.

En ese mismo sentido, se recomienda eliminar los depósitos de grasa que no se utilizan; es decir, el tejido adiposo blanco excesivo. Pero no mediante fármacos, puesto que los que existen en la actualidad presentan efectos secundarios importantes. Para lograrlo, se recomienda una combinación de ejercicio físico y dieta saludable.

El ejercicio como regulador de la presencia de grasa en el cuerpo

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